
es un retorno a ful color.. dejemos el gris 18 por un momento y ando RE- conociendo todo de nuevo con nuevos no no ojos simplemente renovados.. tal vez mas saturados pero distintos..
alegria de color en el sube y baja de estas tierras

:::: flash:
un cangrejo ha estado royéndome las entrañas
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Animales de los espejos
En algún tomo de lasCartas edificantes y curiosas que aparecieron en París, durane la primera mitad del siglo XVIII, el P. Zallinger, de la Compañía de Jesús, proyectó un examen de las ilusiones y errores del vulgo de Cantón; en un censo preliminar anotó que el Pez era un ser fugitivo y resplandecientte que nadie había tocado, pero que muchos pretendían haber visto en el fondo de los espejos. El P. Zallinger murió en 1736 y el trabajo iniciado por su pluma quedó inconcluso: ciento cincuenta años después Herbert Allen Giles tomó la tarea interrumpida. Según Giles, la creencia del Pez es parte de un mito más amplio, que se refiere a la época legendaria del Emperador Amarillo.
En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos: no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz, se entraba y salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágias del Emerador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, scudirán ese letargo mágico.
El primero que despertarán será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
En el Yunnan no se habla del Pez, sino del Tigre del Espejo. Otros entienden que antes de la invasión oiremos desde el fondo de los espejos el rumor de las armas.
*texto de Borjes del libro de los seres imaginarios!
Este texto es parte de un libro que se llama Adiós a la calle de Claudio Zeiger, el capítulo es Travesías:
¨Sé que soy yo. No estoy tan desquiciada. Sólo pretendo estar afuera de mí, ser, si no su cuerpo (imposible), su alma. O una parte de su alma. Pretendo ser el alma de aquella que alguna vez fue un personaje (mi personaje y su enigma), la mujer perdida, la que no se reveló. Pues si como decía al recitar el poema del poeta chileno, bien sé yo que el cuerpo es sólo una palabra más, todo este juego cortazariano que pretendo hacer no es más que un inocente intento de evadirme de mi cuerpo cuando me oprima la garra de la enfermedad, cuando ya no pueda defenderme con palabras ni con personajes.
Entonces prosigo el juego en esta habitación de un hotel de Mar del Plata (N. A: bs. As. en este caso particular jaja). Pronto saldré a comer aunque no tenga hambre. La ciudad ya está fuera de temporada y el clima se enrarece entre cenizas grises y miradas torvas en la calle. ¡Una mujer sola que se aloja en un hotel! Es tan masculino llegar a una terminal de ómnibus en medio de la noche, arrastrarse fatigado a un hotel derruido y sórdido para pasar la noche. Sugiere: viajante de comercio, misterio viril, pena de amor contenida, pena sufrida en silencio. Pero la mujer tiene sólo dos opciones: o es loca o es puta.
Yo soy loca.
Prosigo el juego.¨
y pensar en si somos locas o putas.. es una mm inquietud no tan grande o sin sentido, más bien vale cuestionarse los momentos placenteros de locura o de des-control.